Presidente de la Federación de Periodistas exige fin de violencia policial en contra de los profesionales

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La intensificación de las protestas en las calles de Brasil desde junio de 2013, pasando por la Copa Mundial de 2014, con tendencias a proseguir en el país, ha puesto de nuevo en la agenda el tema de la violencia contra los periodistas, antes la reiteración de varios casos de violencia contra los profesionales de la información.

Adital

El tema todavía no es tratado con la gravedad que la situación del demanda. Las empresas no garantizan la protección necesaria a sus trabajadores y el estado sigue usando métodos represivos para contrarrestar los avances de las voces disonantes o de quienes ponen en evidencia las fallas del poder público.

El Informe publicado por la organización no gubernamental Artículo 19, que defiende la libertad de expresión e información, señala que, durante las protestas que se produjeron el año pasado en Brasil, no sólo los manifestantes fueron víctimas de acciones violentas por agentes del Estado. La Policía Militar cometió graves violaciones contra los periodistas y otros profesionales de la comunicación, mientras cubrían actos públicos en todo Brasil, en un intento de imposibilitar la continuidad de la cobertura informativa y el registro de la violencia policial.

El informe muestra que el personal de los medios también sufrió violencia física y verbal por parte de los manifestantes. Hubo casos en que profesionales de los medios fueron hostilizados por los ciudadanos comunes y hasta expulsados de la concentración de manifestantes. Sólo en el mes de junio (2013), fueron registrados 117 casos de de periodistas golpeados y heridos y otros 10 arrestados, incluyendo trabajadores de los medios tradicionales y alternativos.

Para abordar este tema, Adital entrevistó al Presidente de la Federación Nacional de Periodistas (FENAJ), Celso Schröder. Al analiza como es y cómo debe ser tratada la violencia contra los periodistas y que demandas genera, hoy en el país. Para él, las instituciones públicas, hasta hace muy poco, simplemente ignoraban el problema o contribuir a la impunidad al no darle continuidad a los procesos policiales o judiciales, pudiendo la violencia contra el periodista, darse desde el asedio hasta el asesinato.

ADITAL – ¿qué se puede considerar la violencia contra los periodistas?

Celso Schröder – Cualquier acto que ponga en peligro la vida, la seguridad o el trabajo de un periodista. La violencia puede tener varios niveles y varios tipos. Desde el asedio hasta el asesinato. Desde la violencia física hasta la vergüenza moral.

Adital – ¿La violencia contra los periodistas puede ser considerado acto de censura al trabajo de la prensa?

CS – Aunque la palabracensura tiene una definición precisa, que indica la acción del Estado que impide a priori, la circulación de la información u opinión, es posible hacer una analogía entre el constreñimiento de hacer periodismo, desde que haya intención y la censura. La violencia siempre tiene la intención de inhibir e impedir el periodismo.

ADITAL – ¿De qué manera las instituciones públicas vienen abordando esta cuestión?

CS – De forma general, las instituciones públicas o ignoraban el problema o contribuían a la impunidad, al no darle continuidad a los procesos policiales o judiciales. Los asesinatos de periodistas se han incrementado en todo el mundo, especialmente después del ataque estadounidense al Hotel Palestina, en el comienzo de la guerra en contra de Irak, cuando la prensa dejó de ser víctima ocasional para convertirse en un objetivo.

En Brasil, en los últimos años, los números han crecido alarmantemente. Desde crímenes encomendados, a los crímenes ocurridos a partir de las manifestaciones de junio [de 2013]. El gobierno brasileño actuó de forma ambigua. Mientras que la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia [de la República] construyó un grupo de trabajo que transformó las propuestas de la FENAJ, emprendió la creación de un Observatorio Nacional y la promovió la aprobación de una ley reservando al ámbito federal las investigaciones de los crímenes contra los comunicadores, el Misterio de Justicia, por su parte, ignoró las insistentes peticiones de audiencia de la FENAJ.

ADITAL – Las Empresas periodísticas todavía no demuestran que estar preparados para garantizar protección a sus profesionales de la comunicación, que a menudo quedan vulnerables a las situaciones de violencia durante el ejercicio de la profesión. ¿Cómo estimular esta necesidad dentro de las salas de redacción?

CS – la FENAJ propone que las empresas firmen un protocolo en todo el ámbito nacional, con laFederación contemplando los siguientes ítems: seguros de vida y salud para los periodistas que están en riesgo; Equipamiento y formación adecuada para el nivel de riesgo; establecimiento de una comisión para evaluar las directrices de seguridad y estudiar la pertinencia y formas de cobertura.

ADITAL – Recientemente, conocimos casos de detenciones de reporteros que registraban acciones de la Policía Militar durante las manifestaciones de la población en las calles de Brasil, al parecer sin justificación fundamentada. ¿Qué justificaría la detención de un periodista?

CS – pedimos una audiencia con el Ministerio de justicia, que estableció un grupo de trabajo, pero eso no responde a la petición de la FENAJ, de manifestarse claramente exigiendo a los policías militares, principalmente, poner fin a las agresiones a los periodistas.

Adital – La violencia al profesional de los medios practicada por el Estado ¿debe ser tratada de manera diferente, de casos relacionados con el sector privado, por ejemplo? ¿De qué manera?

CS – Los delitos deben ser denunciados, investigados y castigados igualmente. Los crímenes realizados por el Estado tienen el agravante de ser originados en una entidad social con un monopolio defuerza, atribuida por lasociedad.

Adital -¿Cómo debe proceder un periodista es en el caso de sufrir agresión?

CS-Poner en ejercicio los entrenamientos, utilizar los equipamientos, seguros y protecciones que deben ser garantizadas por los empleadores. Trabajar en sintonía con los sindicatos de periodistas y organizaciones de derechos humanos en casos de emergencia. Hacer denuncia inmediatamente a las autoridades competentes.

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