Política Nacional debe reivindicar el derecho a la libertad de expresión

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El tema de la comunicación en El Salvador no ha sido un  tema muy explorado,  sobre todo por que algunos  medios de comunicación han tenido un rol determinante, el mantener a las sociedad salvadoreña bajo un sistema donde la libertad de expresión ha estado “secuestrado”.

Patricia Meza
Redacción Diario Co Latino

Sin embargo, ahora es el momento de develar la relación  histórica que ha mantenido el sistema de medios comerciales con  los poderes económicos  y políticos del país a través del Foro “Medios, Democracia y Derechos Humanos de El Salvador” y el libro: “Comunicación, Información y Poder en El Salvador: Claves para la democratización”.
Este Foro y el libro son el resultado del esfuerzo de organizaciones que han elaborado un trabajo académico y científico en cuanto a proponer un Política Nacional de Comunicación, que vendría a equilibrar los intereses de los sectores involucrados, pero sobre todo a hacer más democrática la comunicación en el país.
En una entrevista concedida a Diario Co Latino, Oscar Pérez,  periodista y comunicador social, cuyo trabajo ha estado ligado a la comunicación participativa y alternativa en el país y América Latina. Pérez es Presidente de la Fundación  de la Comunicación para el Desarrollo (Comunicándonos), y es representante de la Asociación Mundial de Radios Comunitarios, miembro del Consejo Regional de AMARC-América Latina y el Caribe, entre otros, cuenta como ha sido este esfuerzo.

– Diario Co Latino:¿Cómo nace la idea de hacer un libro sobre poder y medios en el país?
Oscar Pérez:Desde hace varios años hemos venido desde la Fundación de la Comunicación para el Desarrollo, Comunicándonos, la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho, FESPAD, y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC, acariciando este sueño. El objetivo siempre ha sido Intentar y buscar develar la relación histórica que ha mantenido el sistema de medios comerciales con los poderes económicos y políticos de El Salvador. Sin lugar a dudas, esto siempre se nos ha convertido en un reto y en un gran desafío para todas y todos aquellos que creemos que la comunicación es un derecho humano y no una mercancía.
Ciertamente y hay que decirlo así, este esfuerzo solamente ha sido posible gracias al invaluable apoyo financiero y solidario que hemos recibido de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID), que ha sido canalizada por la Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión (EMARTV) de España.
Además, este esfuerzo pretende sumar insumos para que las organizaciones de la sociedad civil abracen dentro de su agenda de lucha la bandera por la democratización de las comunicaciones, reivindicando así el Derecho a la Comunicación.

-¿Qué hace falta para una comunicación democrática, en El Salvador?
En esta línea hemos avanzado desde que se firmaron los Acuerdos de Paz, pero hace falta mucho todavía, pues en lo formal estamos bien, pero hacen falta cambios estructurales para garantizar o hablar de una comunicación democrática en el país. En El Salvador, el derecho humano a la comunicación se estrella con un marco jurídico político insuficiente que camina en sentido contrario a la tendencia democrática que se experimenta en países de nuestro continente como Argentina, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Uruguay.

-¿Cuál es la causa principal de este atraso?, precisamente ha sido el secuestro de la palabra, el sonido y la imagen que ha prevalecido invariablemente a lo largo de la historia nacional y que ha permitido que pequeños grupos con un gran poder político y económico, exploten comercialmente todos o la mayoría de los medios y recursos que hacen posible la comunicación social y vayan así fortaleciendo los oligopolios mediáticos.
Por eso, también, las organizaciones que estamos en este esfuerzo vamos a complementar con el documento de trabajo “Propuestas para una Política Nacional de Comunicación en El Salvador”, que será entregado al gobierno del Presidente Mauricio Funes y los candidatos a las elecciones presidenciales 2014-2019, buscando así se formule en el corto plazo una Política Nacional de Comunicación, que tome en cuenta la defensa y protección de la libertad de expresión, el funcionamiento de forma equitativa de los tres sectores de la comunicación: público, comercial y comunitario, y reivindiquemos como Estado el derecho a la comunicación que debe gozar la población salvadoreña.

-Velar por la libertad de expresión en el país es uno de los objetivos que plantea su investigación. ¿Cómo puede lograrse?
Mire, nuestro esfuerzo desde la sociedad civil apunta a seguir impulsando la democratización de las comunicaciones, reivindicando así el Derecho a la Comunicación en El Salvador. Derecho que contempla la libertad de expresión, el acceso a la información y también, el derecho que tiene la ciudadanía y organizaciones sociales a contar con sus propios medios de comunicación. Para eso, el Estado está llamado a que funcionen de forma equitativa los tres sectores de la comunicación: el público, el comercial y el comunitario. Esto pasa necesariamente por cambiar profundamente, por ejemplo, la forma de cómo se administra y distribuyen las frecuencias del Espectro Radioeléctrico en el país.

– Uno de los puntos de la propuesta de política pública que hacen es la equidad en distribución del espectro radioeléctrico entre los públicos, comunitarios y comerciales, ¿Cree que habría voluntad de los medios privados y SIGET para revisar la normativa?

Sobre los medios privados no puedo hablar si tienen o no tienen voluntad. Es mejor que lo digan ellos. Lo que sí le puedo decir con propiedad es que siempre hemos registrado del sector comercial representado en ASDER, poca voluntad política para reconocer que existen otros sectores que también hacemos comunicación y que la legislación salvadoreña debe contemplarlo y asumirlo.
Claro, es un sector de medios comerciales que responde a intereses oligopólicos.
Sobre la SIGET, al igual que del Presidente Mauricio Funes, siempre hemos esperado más. Desde el inicio del gobierno de Funes nuestras expectativas siempre han sido mayores que los resultados que se recogen ahora. Nosotros hemos esperado cambios estructurales en el actual sistema de medios. Ciertamente hay cambios, pero todavía insuficientes.

-¿Cuánto tiempo les llevó hacer el libro  y quienes han participado en su creación?
Mire, ha sido un trabajo de equipo, ya que lo hemos realizado colectivamente un grupo de mujeres y hombres, que además proviene de diferentes universidades como la UCA, la UTEC, la UES, y de organizaciones que formamos parte del movimiento de la radiodifusión comunitaria en América Latina y España.
También, hemos contado con dos asesores académicos externos y un selecto grupo de lectores y lectoras que nos aportaron mucho en la investigación diagnóstica.
Este esfuerzo ha tenido una duración de un año, desde que arranco el proyecto hasta el cierre que daremos con el Foro: Medios, democracia y derechos humanos en El Salvador, que desarrollaremos este 30 de octubre, con sus diferentes réplicas que ejecutaremos en 4 universidades del país y con el movimiento de mujeres salvadoreñas.

En el libro hay una frase que señala que se  “ha secuestrado la palabra, el sonido y la imagen”, ¿a qué se refiere con esto?
Pues definitivamente a los oligopolios mediáticos de este país, que responden a los grupos de poder político y económico que siempre han gobernado El Salvador.

– ¿Considera que hay una relación estrecha entre medios, poder político y económico?
¡Claro que sí! Hay una relación estrecha entre poder político y económico y el actual sistema de medios que funciona en el país. Por eso nos interesa mucho que la ciudadanía pueda tener acceso a este libro, para que cada uno y cada una también saquen sus propias conclusiones.

– Esa relación afecta profundamente la  democracia en el país, ¿podría esta situación revertirse o mejorar con una política Nacional de Comunicación?
Definitivamente que esta relación afecta la calidad de la democracia de nuestro país. Bien lo dice el Dr. Manuel Chaparro en el prólogo del libro  que la salud y la educación universal junto a la justicia son elementos imprescindibles para garantizar la felicidad de un pueblo y su confianza en las instituciones, y que a estos tres elementos básicos debemos añadirle la salud mediática porque es reflejo de las garantías democráticas de un país y del derecho a su vida cultural plena.
Por ello, es urgente que el Estado considere a la comunicación como algo estratégico para el país. Como ya lo señalé antes, nuestro esfuerzo también apunta con el documento de trabajo “Propuestas para una Política Nacional de Comunicación en El Salvador”, que será entregado al gobierno del Presidente Mauricio Funes y los candidatos a las elecciones presidenciales 2014-2019, a generar insumos de calidad para que se formule en el corto plazo una Política Nacional de Comunicación, que tome en cuenta la defensa y protección de la libertad de expresión, el funcionamiento de forma equitativa de los tres sectores de la comunicación: público, comercial y comunitario, y reivindiquemos como Estado el derecho a la comunicación que debe gozar la población salvadoreña.

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