“Lo que escuché es que fue una emboscada”, María “Chichilco”

3La ex comandante de la guerrilla salvadoreña, María Ofelia Navarrete, conocida durante el conflicto armado como María “Chichilco”, relató en una reciente entrevista para VOCES Diario digital, la relación que se tuvo con los periodistas extranjeros y el peligro que corrían durante el conflicto armado.

 Vladimir Zaldaña

 Durante el conflicto armado en El Salvador para la década de los 80’s se contabilizan por lo menos 75,000 personas asesinadas. Un 80% de ellas son consideradas personas civiles. Muchos de estos crímenes son señalados como “crímenes de guerra”, y fueron investigados y develados a través de la Comisión de la Verdad una vez finalizada la guerra, en el año 1993.

Para inicios de los 80´s El Salvador era visitado por muchos periodistas extranjeros debido a la coyuntura política, ya que se aproximaban las elecciones para la Asamblea Constituyente y la violencia generalizada, que se vivía sobre todo en el campo, se incrementaba. Según diversas fuentes, la Fuerza Amada tenía registrado a por lo menos 35 periodistas, nacionales y extranjeros, que se encontraban “en la mira” por supuestamente favorecer con noticias o reportajes a la guerrilla.

Según el Observatorio de la Libertad de Prensa en América Latina, el número de periodistas asesinados durante el conflicto armado, 1980 a 1992,  fue de más de 40, entre comunicadores nacionales y extranjeros.

El periodista holandés Koos Koster, junto a sus tres compañeros de equipo de trabajo de la misma nacionalidad, tenían la misión de realizar un reportaje por encargo de la empresa donde laboraban: IKON. El objetivo de su trabajo periodístico era mostrar ante el pueblo holandés la realidad que vivía la población civil salvadoreña, sobre todo la del interior del país que era ya objetivo militar por parte de la Fuerza Armada, pues era acusada de ser “base de la guerrilla salvadoreña”.

El 17 de marzo de 1982 en el municipio de Santa Rita, departamento de Chalatenango, los cuatro periodistas holandeses: Koos Koster, periodista; Jan Kuiper, productor y redactor; Hans ter Laag, técnico en sonido y Johannes Willemsen, camarógrafo, fueron asesinados por una patrulla perteneciente a un batallón contrainsurgente de la Fuerza Armada (http://www.comunicandonos.org.sv/el-recuerdo-de-los-periodistas-holandeses-sigue-vivo-en-el-salvador-tras-32-anos-de-una-mortifera-emboscada/) 

Tal y como lo menciona y concluye la Comisión de la Verdad, en 1993,  fueron asesinados en función de su labor periodística, sin encontrárseles armas para defenderse; por el contrario solo su cámara, grabadoras y cuaderno de apuntes, Koster y sus colegas holandeses fueron emboscados “…la emboscada fue preparada deliberadamente para sorprender y dar muerte a los periodistas y sus acompañantes; de que la decisión de emboscarlos fue tomada por el Coronel Mario A. Reyes Mena, Comandante de la Cuarta Brigada de Infantería, con el conocimiento de otros oficiales; de que no hubo un enfrentamiento mayor que precediera al tiroteo que dio muerte a los periodistas o fuera simultáneo con él; y, finalmente, de que el oficial nombrado y otros militares han encubierto la verdad y obstaculizado la investigación judicial.” (http://www.derechoshumanos.net/lesahumanidad/informes/elsalvador/Casos-y-Patrones-de-la-violencia-A-B.pdf

Tras estos sucesos trágicos que conmovieron a la opinión nacional e internacional, innumerables historias quedan grabadas en la memoria y el recuerdo de la ex combatiente María “Chichilco” quien, con una voz firme, tal y como la mantuvo durante el conflicto, nos contó sobre el peligro que corrían los periodistas al venir al país y ejercer su profesión.

Ella relató cómo recibió la noticia, “Yo estaba en otro campamento. No recuerdo muy bien quiénes estábamos pero nos llegó la noticia del asesinato de ellos. Yo escuché que fue una emboscada. Una emboscada provocada por miembros del ejército”, comentó.

María “Chichilco” contó que la relación que tenían los periodistas con la guerrilla siempre fue amistosa, no así con el ejército y “que lo más seguro era que ese día los uniformados (el ejército) conocían ya la ruta que ellos (los periodistas) tomarían”.

“Nosotros apoyábamos con gente que era de nuestra base social, para que comunicara cómo estaba el enemigo. Por lo general se iban a traer con una escuadra guerrillera. No era un gran operativo, porque para el ’82 no éramos tan grandes. Nos estábamos construyendo”, relató María.

“Chichilco” señaló que los periodistas holandeses sí se encontraban en función de su labor periodística, puesto que a la guerrilla se acercaron muchos otros periodistas nacionales y extranjeros para buscar una entrevista con los comandantes y también entrevistar a la población civil que sufría los ataques de la Fuerza Armada por considerarla “base social de la guerrilla”.

“Ya a ellos los habían intentado llevar a la cárcel. Los soltaron. Ese día que los mataron, ellos iban a una entrevista a un punto determinado, del llano para arriba, se tenían que mover los compas para allá. El Tronconal nos servía para pasar insumos agrícolas, también apoyo para la tropa guerrillera”, relató María “Chichilco”, en referencia al lugar de la emboscada y asesinato de los cuatro periodistas holandeses.

El asesinato de los cuatro periodistas holandeses por miembros del Batallón Atonal de la Fuerza Armada salvadoreña, es uno de los casos emblemáticos que aparece en el Informe de la Comisión de la Verdad y que también quedó cubierto por el velo de la impunidad, pues nadie ha sido juzgado por este crimen de guerra.

Los nombres de los 4 periodistas holandeses han quedado grabados en el Monumento a la Memoria y la Verdad que está localizado en la ciudad de San Salvador, que fue inaugurado el 6 de diciembre de 2003 y se encuentra en el interior del parque Cuscatlán. La construcción tuvo su origen en el informe de la Comisión de la Verdad, como parte de las reparaciones morales a las víctimas del conflicto armado y fue iniciativa del Comité Pro Monumento de las Víctimas Civiles de violaciones de Derechos Humanos que agrupaba a una decena de organizaciones no gubernamentales.

Al igual que los cuatro periodistas holandeses, muchos periodistas nacionales y extranjeros murieron durante la guerra civil salvadoreña, todos en ejercicio de su profesión. Por ello, en el marco del Día Internacional para poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que se celebra en todo el mundo el 2 de noviembre, se recuerda con apreció y cariño a todos los y las periodistas que han entregado su vida en defensa de la libertad de expresión y sobre todo de la verdad.

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