“En El Salvador los oligopolios de los medios de comunicación son los que determinan qué se va a publicar”

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El firmante de Los Acuerdos de Paz, analista político, Roberto Cañas, cuestiona en un breve análisis la falta de voluntad de los medios de comunicación en la construcción de una cultura de paz en el país. Y la cuestionable realidad de vivir en una cultura de la violencia, no es solo responsabilidad de los medios, sino de los gobiernos que han dirigido a El Salvador en los últimos 21 años.

Una temática abordada en “Deudas mediáticas para construir Cultura de Paz”, en el libro Comunicación, información y poder en El Salvador” el cual será presentado públicamente este 30 de octubre, por la Fundación Comunicándonos,  la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD),  Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía de Radio y Televisión (EMARTV),  la  Agencia  Andaluza de Cooperación Internacional para el desarrollo (AACID) y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC).

¿Según usted cómo y qué tanto han contribuido los medios de comunicación en una cultura de Paz, partiendo de la Firma de los Acuerdos de Paz?

Hay que partir de que los medios de comunicación social no son neutrales. Los medios de comunicación responden a las líneas editoriales que marcan sus dueños, entonces a partir de eso uno debe entender que no hay noticias que no respondan a determinados interese. Y en El Salvador lo que sucede que los oligopolios de los medios son los que determinan qué se va a publicar, qué no se va a publicar, qué va a aparecer en la página uno y qué va a aparecer en la página 100. Los temas centrales de país como son el tema de la cultura de paz, el tema de la pobreza, el tema de la educación no son precisamente los temas que están en las primeras páginas de lo más destacado de la prensa nacional. Entonces yo diría que la contribución de los medios de comunicación, en general, en estos 21 años ha sido modestísima en términos de que no han contribuido ni con la información, ni con las líneas editoriales a formar una opinión pública favorable a la construcción de una cultura de paz. Bueno, es tan impresionante que a lo mejor haya alguna cobertura el 16 de enero de cada año, fuera de eso, ni siquiera el día que está establecido por Naciones Unidas como el Día de La Paz se celebra como efemérides, así que es muy pobre, muy poca cosa lo que se ha hecho en términos de sostenibilidad y des esfuerzos para construir una cultura de paz, que por supuesto no se va a hacer solo desde los medios, pero que tienen una influencia muy importante. Es decir, la información que consumimos y la creación de opinión pública que se logra a partir de esa información depende de la orientación de los medios y siendo dominados por estos oligopolios que responden a intereses de la derecha, muy poco se puede esperar.

Pero los medios pueden decir que “simplemente informan…

Pero ellos son los que definen todos los días su pauta informativa, ellos definen a quién le van a dar prioridad y a quién no, qué cosas van a destacar y qué cosas no, qué cosas van a ocultar o a omitir, no es tan así nomás, que como no se ha producido un hecho no lo hemos cubierto. Es problema de su línea editorial y de creadores de opinión pública. Pero no es un problema solo de medios, sino de los gobiernos que han estado, de los actores de la sociedad civil, que no han encontrado la manera de convencerse que El Salvador después de La Firma de Los Acuerdos de Paz tiene dos tipos de problemas: uno de salud mental, porque la vida está llena de conflictos y cuando uno ya no puede sobrellevar esos conflictos busca maneras violentas de enfrentar su realidad. Entonces en El Salvador, la cultura de la violencia, que es lo opuesto a la cultura de paz, está presente en la casa, en la calle, la confrontación e imposición del más fuerte sobre el más débil y ese problema es resultado de la falta de salud mental, y la generó la misma situación de post guerra, porque no hubo programas para que la sociedad enferma lo superara.

 

¿Y cuál es el principal problema que tiene El Salvador?

El problema de la pobreza, El Salvador y el mundo, y cuándo ve usted que se aborda en primera plana el problema de la pobreza… muy poco se ha avanzado en las tareas de construir una cultura de paz, debido a que no ha habido una voluntad en conjunto de la sociedad para construirla. El gobierno debería de crear un Instituto de la Cultura de Paz, que se ocupara de que en los programas de estudio, en las comunidades, en los contenidos mediáticos para acabar con la cultura de la violencia.

Para cultura de paz debe haber igualdad, ¿cree que hay igualdad de participación de todos los sectores de la sociedad?

No, en muy pocos aspectos de la vida social hay igualdad; lo que hay en El Salvador es exclusión, desigualdad, pobreza. En el tema de la información la gente tiene muy poco acceso a distintos enfoques informativos de la realidad por el hecho de los oligopolios, y porque resulta más cómodo ver TCS o 4Visión que son los Programas que tienen más rating o la radio es absolutamente un medio de diversión. Entonces tampoco en estos 21 años se ha trabajado mucho en medios alternativos, y tienen muy poca cobertura. Aquí lo fuerte son los que tienen sus líneas editoriales que defienden los intereses de la derecha.

Bueno, pero el discurso de los privados es que sí dan espacio a todos los sectores sociales…

Eso no es cierto, porque sabemos que aquí la vida económica de los medios depende de la pauta publicitaria y si hay medios de comunicación que transmiten noticias que afectan el interés de sus anunciantes, entonces estos dejan de pautar en esos medios y los ahogan económicamente. Entonces esos medios pueden plantear que son abiertos, pero eso no es cierto. ¿Cuándo ha visto que existe una crítica en relación de los problemas de salud que se puedan generar en un supermercado de las grandes cadenas del país por mal manejo de algún producto? Nunca. ¿Por qué? Porque los principales anunciantes de los periódicos son las grandes cadenas de supermercados, entonces así como hace algún tiempo que creo que fue el hecho de una mujer que murió electrocutada en un supermercado, inmediatamente nadie sabe, nadie supo y se fue ocultando porque ese es un anunciante muy fuerte en los medios. Entonces las lógicas de los medios no son neutrales, responden a eso.

¿Se recuerda aquella campaña de Medios Unidos por la Paz, MeUno, en 2007…?

Sí, digamos que duró como el amor que es eterno mientras dura…

 

Pero no solo fue el supuesto compromiso de ya no publicar imágenes sangrientas, sino que ocultar información que le daba mala imagen al gobierno

Sí, es que muchas de estas empresas mediáticas viven del sensacionalismo, porque es más violento, porque impacta más la sensibilidad, pero eso es como cuando hay casas de cartón se levanta un muro para que no se vean, no quiere decir que no están ahí… pero ese esfuerzo pudo haber sido bueno, pero solo buscaron ocultar temporalmente. Por eso digo que están ausentes de la agenda mediática los problemas de la desigualdad, de la exclusión, de las brechas que hay aquí, de tecnología, de acceso a la vivienda, este país es de grandes desigualdades y esos temas no son temas de la agenda informática de los medios porque no le genera ganancias… aquí no hay espíritu crítico, mucha gente cree todo lo que sale en los medios.

Hay otro tema importante, hablando de cultura de paz y democracia, la distribución del espectro radioeléctrico…

Es un tema central, porque los gobernantes que han administrado el aparato del Estado se han distribuido a su beneficio las frecuencias y ahora está otra gran discusión por la televisión digital, que si no se logra articular un movimiento, ya eso debe estar establecido como se va a repartir. Porque lo determinante en la comunicación es la propiedad de los medios, porque eso determina la línea editorial, en la medida que no existan medios que no sean propiedad de grandes grupos oligopólicos ¿Y cómo construirlos? Pues con cooperativas o se pueden ir pesando formas para poder enfrentarse a estos oligopolios

Con esta falta de equidad no podemos hablar de democracia

Democracia empieza con el acceso a la información y como la información no es neutral y la información se puede manipular, entonces el problema es ese que yo percibo la realidad depende de la información que consumo, entonces si me ocultan o tergiversan información, entonces tengo una visión falseada de la realidad, es mantener a la gente desinformada.

 

¿Cómo pueden los medios de comunicación tomar un papel activo en torno a la construcción de una cultura de paz?

Podrían hacer un esfuerzo nacional en un consenso de país con una convivencia armónica para construir una cultura, en el entendido que la construcción de una cultura al menos supone una generación. El problema es más complicado que solo los medios, pero hay que crear esa cultura y se crea con un consenso de país en el cual el gobierno que esté, tome como política de Estado, haga que en el hogar, en la escuela, en la calle, en los medios esté orientada en la creación de esos valores. Debe haber una política de cultura de paz, pero acompañada con un presupuesto e institucionalidad.

¿Pero cómo construir una cultura de paz o llegar a un consenso si lo que prima es el interés de los anunciantes?

Buscar formas de propiedad no privadas que puedan, sobre la base de ese medio, tener una línea editorial distinta…

Las radios participativas están luchando por más espacio

Y tienen ahí pedaceada una frecuencia, que para mi gusto en los años que tienen de desarrollo es modesto también su avance, uno hubiera esperado más y aquello que fue ideado con una gran ilusión de que iba a ser la alternativa se convirtió en un problema de enanismo porque no logró el desarrollo deseado. Entonces cuando les ves la talla y el peso corresponde a la de los niños salvadoreños, que si los comparamos con los niños alemanes o daneses tienen más altura y más peso. Ahí debe haber un sentido profundo de autocrítica para poder ver hacia dentro los esfuerzos de radios comunitarias y de otros medios de comunicación. ¿Por qué no hay televisión comunitaria en el país? No hay porque los primeros que debieran tener la visión de crearla no lo tienen como prioridad. Por ejemplo la izquierda partidaria salvadoreña tiene una contradicción muy profunda porque de un entendimiento correcto del papel de los medios en la guerra pasó a un entendimiento totalmente incorrecto del uso de los medios en la paz. En la guerra el FMLN entendió que la radio guerrillera jugaba un papel fundamental para la difusión de las ideas del movimiento insurgente y después extrañamente perdió todos los medios que tenía y quizá en un pensamiento equivocado que porque era la izquierda y generaba hechos sociales por sí misma iba a ser retomada por los medios y se olvidó que la posibilidad de tener pensamiento propio pasa por la propiedad de los medios y volvemos otra vez a lo mismo. Entonces, en el ADN del FMLN institucional, que surgió después de La Firma de Los Acuerdos de Paz, que mutó de un FMLN histórico que sí entendió el papel importante de las radios guerrilleras, mutó a un FMLN que en su componente genético ya no tenía el uso de los medios de comunicación como un arma fundamental para la lucha política.

¿Queremos más radios participativas? ¿Hacia dónde vamos?

Radios enanas no. Pero qué se debe hacer para salir de ese enanismo, cómo las radios verdaderamente son la voz de los movimientos sociales, de las comunidades, porque en la medida que sí tengan vida, porque reflejan lo que piensan y transmitan los sectores van a crecer, pero se vuelven enanas en la medida que no están vinculadas. Hay un problema de falta de vinculación con esas radios con los sectores que dicen representar.

¿Tampoco esperamos un consenso con los oligopolios?

No, sería descabellado pensar que harán cosas fuera de su lógica, que es generar ganancias. Entonces no tiene sentido esperar que van a cambiar, se van a concientizar, no, lo que habría que ver aquí que la visibilidad de cualquier expresión de movimiento social pasa por lo mediático, es decir uno existe, o no existe, es visible, o no es visible si está, o no está en los medios, número uno; número dos: es pensar que uno es tan importante y que con su acción política genera hechos tan grandes que “de todas maneras me van a retomar”, que es el pensamiento del FMLN, ¿y quién garantiza que la forma de retomarte te va a favorecer? Si el encabezado y el lead estará enfocado en contra, entonces no es ese el camino, el camino es ser visible, con una presencia mediática, pero tenerlo en tu ADN, porque hay políticos que tampoco lo han introyectado, que creen que ir a la radio, salir en televisión, escribir artículos en los periódicos no importa, entonces no existen. Pero tengo que crear mis propios medios, no hay de otra, y que dejen de ser vistos como alternativos, sino como medios, que lo alternativo sería que tiene otra manera de producir información, de crear opinión pública, de tocar temas que no son los que se rigen por que generan demanda publicitaria por sensacionalista, o porque está de moda. En la medida que la información es poder y que la información influye porque crea opinión, pues tener la propiedad de los medios es clave.

¿Ha visto algún avance en cuestión de construcción de cultura de paz por parte de los medios, de cuando La Firma de Los Acuerdos de Paz, cuando ganó Mauricio Funes y el FMLN en 2009 y ahora que vienen las elecciones del 2014?

Yo diría que muy poco, son modestísimos los avances, si usted ve los medios estatales son modestísimos los avances que han tenido, no hay cambios dramáticos. Eran mucho más las expectativas de lo que se ha conseguido. No está a la altura lo que se esperaba de un primer gobierno de izquierda lo que se avanzó, no corresponde la expectativa que uno tenía de un gobierno que además se autodenominaba del cambio y cuando vemos los cambios son modestísimo, enanos también. Por eso digo que el problema está en el sentido de comprender el rol que juegan los medios de comunicación en la democracia, no hay democracia sin medios de comunicación equitativos, que informen de manera objetiva la realidad.

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