El comunicador debe identificarse con los problemas y aspiraciones de los más pobres: María Rosa Lorbés

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En América Latina hay grandes enemigos de la paz, como la injusticia, la pobreza y la violencia, dice la comunicadora española-peruana.

“En América Latina hay grandes enemigos de la paz, como la injusticia, la pobreza y la violencia, y el periodista debe identificarse con los problemas y aspiraciones de los más pobres de nuestro continente”, expresa la comunicadora María Rosa Lorbés, en un breve diálogo con la redacción de SIGNIS ALC.

Lorbés, quien al momento impulsa el proyecto “Iglesia, Opinión Pública y Sociedad”, en Perú, señala que frente a las realidades sociales que viven nuestros pueblos, “El periodista debe siempre levantar su voz para llamar al diálogo, a la cordura, a la concertación, al consenso, y siempre en beneficio de estos ciudadanos, compañeros y compatriotas de América Latina más pobres”, agrega.

La comunicadora española-peruana, acredita una amplia trayectoria de servicio a las organizaciones católicas de comunicación en América Latina, pues durante su ejercicio periodístico asumió en su momento la vicepresidencia y posteriormente la presidencia de la Unión Católica Latinoamericana de Prensa, UCLAP, función desde la cual contribuyó a “allanar el camino” para lograr la fusión de las tres organizaciones históricas de comunicación (UCLAP, OCIC-AL- UNDA-AL) para lograr “construir la OCLACC, que años después confluyó en SIGNIS ALC”.

En la actualidad, la comunicadora fue postulada por varias asociadas de SIGNIS en América latina Latina y El Caribe como candidata a la primera vicepresidencia de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación, SIGNIS, en el proceso eleccionario para renovar sus cuadros directivos, que se cumplirá durante la Asamblea de Representantes, en el marco del Congreso mundial, en Québec, Canadá, del 19 al 22 de junio próximo.

Aquí compartimos el diálogo con María Rosa Lorbés

SIGNIS ALC: María Rosa, conocemos de tu amplia trayectoria en las organizaciones católicas de comunicación.  ¿Cómo surge tu vocación por la comunicación?

Desde muy chiquita tuve gran gusto y capacidad para expresarme por escrito; apenas en el segundo año de primaria mis mejores notas eran en el curso de gramática y específicamente en redacción. Además de ello mis padres me fomentaron mucho la lectura; nunca faltaban libros para niños y adolescentes en mi casa y ello desarrollo aún más mi inclinación a la  escritura.

SIGNIS ALC: ¿Cuándo y en qué circunstancia te vinculas a la  Iglesia y a las organizaciones católicas de comunicación?

En realidad  mi primera licenciatura fue en educación, pero enseguida descubrí que comunicar y educar eran dos caras de la misma medalla. Este descubrimiento me llevó paulatinamente de la educación de adultos al periodismo cívico, un periodismo orientado a la educación de líderes populares a través de la revista SIGNOS del Instituto Bartolomé de las Casas, IBC, y del Centro de Estudios y Publicaciones, CEP. En ese contexto, allá por los años 80 tuve la suerte de conocer a Monseñor Luciano Metzinger, quien me convocó, junto a un grupo pequeño de periodistas, para reorganizar en Perú la Unión Católica Latinoamericana de Prensa (UCLAP). Desde muy joven había estado vinculada a la Iglesia y este llamado fue muy importante para mí. A los pocos años fui elegida Presidenta de UCLAP Perú y, después vicepresidenta de UCLAP-AL y, finalmente Presidenta de UCLAP-AL.

SIGNIS ALC: ¿Qué momentos o experiencias han marcado tu vida como comunicadora católica? ¿Podrías comentarnos, de ser posible, algún hecho doloroso que tuviste que vivir o cubrir como periodista y que te hubiere conmovido?

En cuanto  a hechos dolorosos, durante los años de la violencia política en el Perú (1980-2000)  fue  muy doloroso y desgastante, vivir cada día cubriendo, informando y tomando posición, sin miedo, en defensa de la vida y de los derechos humanos, fueran del bando que fueran, en cada circunstancia,  los asesinos y las víctimas. 69,000 peruanos, la gran mayoría campesinos quechua hablantes, murieron a manos de otros peruanos. Fue muy difícil mantener la serenidad y respetar escrupulosamente la verdad, sin parcializarse.

SIGNIS ALC: Y, ¿algún hecho o momento de tu ejercicio profesional de periodista que te haya dejado la mayor satisfacción? 

Mi mayor satisfacción fue poder contribuir a establecer vínculos y compartir objetivos con las diferentes ramas de la comunicación entre las organizaciones católicas; OCIC, UNDA y UCLAP. Era evidente que el desarrollo de las comunicaciones caminaba en el sentido de trabajar, integrando  diferentes lenguajes y plataformas y que la división entre el texto, el audio y la imagen ya no tenía sentido hacia el futuro. Lo más importante era la convicción de que la evangelización de la comunicación y las culturas requería unidad para tener mayor fuerza y eficacia  No fue fácil porque cada organización defendía su “espacio y su poder”. Pero me siento feliz de haber contribuido a allanar el camino, junto con otros directivos de  las tres organizaciones y la asesoría de Monseñor Ysern. Así se logró construir la OCLACC, que años después confluyó en SIGNIS ALC.

 SIGNIS ALC: Así mismo, ¿podrías recordar alguna anécdota de tu ejercicio periodístico y de tu participación en las organizaciones católicas de comunicación?

Recuerdo miles de anécdotas de fraternidad y reencuentro con colegas y amigos de América Latina y el mundo. Recuerdo momentos de oración de gran profundidad espiritual. Evoco muy gratamente el nombramiento de Miembro Honorario que me otorgó UCIP en 1999 y el Premio como Comunicador de la Paz que inmerecidamente me otorgó la OCLACC en le III COMLAC en Loja (Ecuador 2007).

SIGNIS ALC: En el presente, cuál es tu actividad en el mundo de la comunicación?  

Estoy a cargo de un  proyecto Iglesia, Opinión Pública y Sociedad, que busca visibilizar en los medios  masivos de comunicación el servicio de la Iglesia a la sociedad en los ámbitos más conflictivos y marginados dónde se juega la suerte de los más pobres; trata de personas, cuidado del medio ambiente,  defensa de los derechos de los pueblo indígenas, cárceles, jóvenes, etc.  El objetivo es situar estos temas en la agenda de la opinión pública y contribuir a la integración social mediante un debate público y amplio sobre esos temas que son cruciales en el país y que suelen ser invisibilizados.

Una de las líneas de este proyecto es un Observatorio Socioeclesial que se alimenta de la información enviada por una red de 60 observadores en las diferentes regiones del país con un énfasis especial en la Amazonía y la REPAM (Red Eclesial Panamazónica)

SIGNIS ALC: Finalmente, ¿qué tareas consideras debieran cumplir las y los comunicadores católicos frente a las realidades que se viven en nuestro continente? .

En América Latina hay grandes enemigos de la paz, como la injusticia, la pobreza y la violencia, y el comunicador debe identificarse con los problemas y aspiraciones de los más pobres de nuestro continente. El periodista debe siempre levantar su voz para llamar al diálogo, a la cordura, a la concertación, al consenso, y siempre en beneficio de estos ciudadanos, compañeros y compatriotas de América Latina más pobres”.

FUENTE: Signis

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